l ojeo de perdiz en España comienza a
finales del siglo XIX. A los pocos años,
el Rey Alfonso XIII, gracias a su gran
afición, consiguió involucrar a las familias
más importantes de la época para que en
todas las propiedades se comenzara a cazar
de esta forma.
 
 

Tras la época de Alfonso XIII, aparece en la escena política española
el General Franco quien impulsó de forma determinante el ojeo de perdiz,
consiguiendo que se hicieran innumerables cotos de caza y obteniendo
resultados absolutamente impresionantes en sus cacerías.
El éxito y el prestigio del ojeo de la perdiz en España es hoy una realidad,
convirtiendo a este país en el destino más exclusivo y excitante para todos
aquellos cazadores que desean una altísima calidad en sus cacerías.